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Barranquilla, site inspection.


Mi diario del Barranquilla Site - Junio 26 al 28 de Junio 2023.

Por Carlo V Caballero 

 

Primer día

 

 

A pesar de la lluvia que amenazaba incansablemente, nos adentramos en el corazón de Barranquilla, dispuestos a vivir una experiencia única y cautivadora. Como médico y organizador del PANLAR 2024, mi rol trascendía el simple guiar a un grupo de personas; trataba de ser el hilo conductor de una trama que pretendía llena de sorpresas y descubrimientos.

Mientras avanzábamos por las calles empapadas de la ciudad, escuchaba atentamente las percepciones de quienes me rodeaban. Voces provenientes de Uruguay, Argentina, Panamá y España se entrelazan en una sinfonía multicultural, enriqueciendo mi propio entendimiento de la diversidad y riqueza de la reumatología en nuestras diferentes tierras.

Como un barquero en medio del temporal, mis preocupaciones flotaban en mi mente: el retraso del vuelo, el caos del tráfico y los arroyos que, en un descuido, podrían jugarnos una mala pasada. Sin embargo, el destino tenía buenos planes para nosotros. Barranquilla, con su encanto caribeño y su espíritu resiliente, nos abrazaba y nos iba mostrando su mejor cara.

Desde el primer momento, sabía que lo mejor de Barranquilla es su gente y su esencia lo cuál no siempre es fácil de transmitir a través de su recorrido en tan poco tiempo. Nuestra travesía nos llevó por Buenavista, un rincón moderno, ordenado y limpio que se erigía como un símbolo del progreso de la ciudad. A través de la Avenida del Lago, descendimos hacia la "Ventana al Mundo", donde la naturaleza y la historia se unían en una danza cautivadora. La desembocadura del majestuoso río Magdalena, testigo mudo de la formación de Colombia, se revelaba ante nosotros con toda su grandeza.

La "Ventana al Mundo" nos adentra en el pasado y presente de Barranquilla. Allí, nos sumergimos en la historia de una ciudad relativamente joven, pero llena de innovación y logros. Sus hitos se alzaban como faros en medio de la lluvia, recordándonos que Barranquilla era un lugar donde los sueños se convertían en realidad.

Continuamos por la Circunvalar, atravesando el Malecón, donde la imponente vista del río y la zona del Caimán a algunos deja sin aliento y a otros los llena de paz interior, pero a ninguno deja indiferente que llega a Barranquilla después de recorrer 1540 kilómetros a través de 13 departamentos desde el macizo Colombiano en el sur de Colombia y fue el río de la formación de Colombia cuya cuenca se genera el 80% del PIB Colombiano   . La exposición de Vacas Quilla, con su creatividad desbordante, nos narró las historias y leyendas que habitan en los rincones más profundos de esta ciudad mágica.

De ahí partimos al Hotel del Prado, con sus jardines exuberantes y su estilo neoclásico, nos recibió como un oasis en medio del tumulto urbano. Allí, entre sus muros llenos de historia, nos dejamos llevar por el encanto de Barranquilla, permitiendo que cada rincón nos contará su propia historia.

Tras un almuerzo exquisito, nos adentramos en el Prado, donde las antiguas mansiones se alzaban como guardianas de un pasado glorioso. Sus fachadas nos hablaban de épocas de esplendor, y nuestras miradas se perdían entre los detalles arquitectónicos, tratando de capturar la esencia misma de Barranquilla.


Nos dirigimos entonces hacia el Barrio Abajo, en un rápido recorrido siempre acompañado de las gotas de lluvia de la jornada que nos permitió seguir conociendo diferentes sectores de la ciudad más allá del Barrio Arriba  y tener sensaciones palpables del corazón de esta ciudad . La Plaza de la Aduana con su aura histórica, el recorrido por el Par Vial de la 50 para llegar a la Plaza de la Paz.

En cada paso, sentía la emoción crecer en mi pecho. Observaba a los participantes del congreso, con sus acentos distintivos y miradas curiosas, compartiendo sus impresiones y reflexiones sobre este recorrido tan esperado. Barranquilla, con su hospitalidad cálida y su espíritu acogedor, ofrece escenarios para abrir sus mentes a nuevas perspectivas.

Las calles de Barranquilla, impregnadas de colores y vida, nos guiaban hacia la Plaza de la Paz, una sugerencia en la cuál insistió mi esposa, donde siento que el espíritu de Barranquilla se manifestó en su máximo esplendor. Allí, rodeados de la vitalidad de la ciudad, nos sumergimos en un mar de ideas y conocimientos, compartiendo experiencias.

La majestuosa Catedral de la ciudad con un diseño único y vanguardista sentí que capturó la esencia misma de Barranquilla, una ciudad joven pero audaz, dispuesta a abrazar la modernidad sin perder sus raíces. La lluvia, lejos de ser un obstáculo, se convirtió en una metáfora de la resiliencia y el espíritu combativo de Barranquilla. La ciudad se reinventa constantemente, desafiando las adversidades y buscando nuevas formas de progresar. La industria y la cultura se entrelazan en un baile armonioso, impulsando la innovación y abriendo las puertas hacia un futuro prometedor.

A medida que concluía el primer día de esta experiencia en Barranquilla, mi corazón se llenaba de gratitud y emoción. Como médico y organizador y nativo de la ciudad conozco la magia de ella, donde los sueños se tejen con hechos y las ideas se convierten en acciones. Barranquilla, al igual que PANLAR, un faro de innovación y progreso en el campo de la reumatología, están diseñando  experiencias experiencia transformadoras que quieren marcar un antes y un después en nuestras vidas profesionales.

Con la lluvia persistente como testigo de nuestro primer encuentro con Barranquilla, me preparaba para los días venideros, llenos de retos y deseos de  que entre todos diseñemos  el mejor evento de reumatología de toda la región en años. Nuestra ciudad , con su encanto y vitalidad, nos envolvía en su abrazo cálido, recordándonos que la innovación y el progreso son el motor que impulsa a PANLAR y a la medicina en general.

Y así, bajo la lluvia de Barranquilla, se abren las puertas hacia un futuro de descubrimientos, aprendizaje y crecimiento, confiando en que juntos podríamos marcar la diferencia en la vida de los pacientes y seguir impulsando el progreso en el campo de la reumatología.


Segundo día

El segundo día de nuestra experiencia en Barranquilla inició con algunos cambios de planes debido a la persistente lluvia del día anterior. Con sol , decidimos dirigirnos a Puerto Colombia, la playa más cercana a la ciudad. Al llegar al renovado muelle de Puerto Colombia, aprovechamos la oportunidad para explorar su historia y comprender cómo Barranquilla prosperó y creció a lo largo de los años. No encontramos relatos de conquistadores, pero sí historias de inmigrantes que, con sus sueños y proyectos, contribuyeron al desarrollo de esta ciudad hasta convertirla en la capital económica del Caribe.

El Hotel Pradomar, con su exuberante vegetación, quioscos y la cálida arena frente al mar, nos sumergió en ese ambiente caribeño que muchos suelen soñar cuando  lo ven en las postales. Luego, nos dirigimos al Country Club de Barranquilla, donde nos impresionó su elegante salón JUMBO y los numerosos espacios que albergaba dentro del club. Esta distinguida atmósfera, llena de estilo y prestigio, es característica de muchos habitantes de la ciudad, lo cual justifica por qué se dice con frecuencia que Barranquilla es “el mejor vividero del mundo†.

Por la tarde, finalmente tuvimos la oportunidad de visitar el Ecoparque de Mallorquín. Paseamos por la ciénaga, adentrándonos en su belleza natural y comprendiendo la riqueza de los cuerpos de agua que rodean la ciudad, ofreciendo tantos atractivos por descubrir. Esta situación me hizo reflexionar sobre cómo la reumatología panamericana se asemeja a este escenario, con tantas cualidades y excelencia de nivel mundial que a veces no son reconocidas ni aprovechadas adecuadamente por propios y extraños.

 

Esta reflexión me motivó a pensar en que PANLAR 2024 debe convertirse en el mejor evento de la reumatología panamericana, donde todos podamos descubrir nuestro potencial y creer en nuestras capacidades. ¿Qué mejor manera de lograrlo que a través de experiencias inolvidables en este evento, en el corazón de América y el Caribe circundante?

Continuamos la vista en una de las posibles agencias de “branding†del evento para asegurarnos de que estos puntos sean reflejados adecuadamente. Así como la "Ventana al Mundo" tiene dos torres que representan la industria y la cultura, las dos torres de PANLAR son la ciencia y la fraternidad. A través del evento, debemos demostrar nuestro compromiso con la sociedad y los pacientes con enfermedades reumáticas, mediante acciones tangibles que se puedan ver, conocer y aprender durante los días del congreso. Además, hemos confirmado que Barranquilla cuenta con todos los atractivos y lugares necesarios para ofrecer una experiencia única. Tiene una historia y un cuento que contar de la mejor manera.

Por la noche, viendo a todos relajados y compartiendo ideas , creo que vamos formando un equipo sólido  y  con objetivos comunes que se prepara para la visita más importante de mañana: conocer Puerta de Oro, el centro de convenciones más grande de la ciudad.

Con estas emociones y expectativas en mente, nos retiramos a descansar, sabiendo que cada paso que dábamos nos acercaba más a convertir nuestra visión en una realidad transformadora para la reumatología panamericana.


Tercer día

Con un radiante sol iluminando el horizonte, nos dirigimos emocionados hacia nuestro encuentro en el Puerta de Oro. Desde el principio, sabíamos que este escenario era más que apropiado para albergar un congreso panamericano de reumatología. Su tamaño, amplitud y ubicación estratégica nos impresionaron de sobremanera, pero fue la presentación del proyecto lo que nos dejó sin palabras. No porque no tuviéramos expectativas, sino porque era el cierre perfecto para comprender por qué PANLAR debía estar allí, realizando ese congreso que habíamos estado visualizando en nuestras mentes durante estos tres días.

La reunión con los encargados del recinto, conocidos como las "fuerzas vivas" de la ciudad, fue reveladora. Estaban presentes los representantes de la ciudad, Probarranquilla, la alcaldía, la secretaría de salud y todos aquellos que, desde Barranquilla, también habían soñado con la posibilidad de albergar eventos de esta magnitud. Durante la presentación, disfrutamos gratamente al darnos cuenta de que todos compartimos un discurso y una narrativa común.

El recorrido por las instalaciones del Puerta de Oro solo reafirmó el vínculo silencioso entre PANLAR y la ciudad. Cada lugar, cada espacio, era contemplado con PANLAR en mente, lo cual nos permitió fantasear aún más sobre cómo sería el congreso. Nos imaginamos una "Villa Panamericana" dentro del recinto, con una réplica de la Ventana al Mundo en su centro, que contará la historia de PANLAR y sus dos torres: la ciencia y la fraternidad. A su alrededor, visualizamos una "ciudad panamericana" construida como un espacio diverso, ecológico, peatonal e inteligente. Un lugar que fomenta la conectividad y la colaboración, donde cada elemento tuviera un efecto en los miembros de la comunidad panamericana. Además, soñamos con stands que representarán parques, los cuales serían los lugares de encuentro por excelencia, y donde tanto la ciencia como la cultura se respiraran en diversas formas. Esta ciudad misma sería una declaración de lo que PANLAR quiere representar para la comunidad.

Durante nuestras conversaciones, también reflexionamos sobre el legado de PANLAR y cómo se manifestaría tanto dentro como fuera del recinto ferial. Imaginamos módulos de atención precoz para enfermedades reumáticas y diferentes formatos de educación dirigidos a la población general durante los días del evento. De esta manera, PANLAR honraría los pilares de su plan de desarrollo, brindando educación de alto nivel no solo a sus afiliados, sino también generando conciencia sobre la importancia de las enfermedades reumáticas en la comunidad de la ciudad sede, el país, la región panamericana e incluso más allá. El impacto de este congreso innovador perdurará durante décadas.

Cada momento vivido durante este tercer día nos confirmó la importancia de la sede del congreso y la necesidad de la visita. Desde la presentación impactante hasta el recorrido por las instalaciones, cada experiencia alimentó nuestra visión de un evento trascendental. Soñamos con un legado duradero que trascendiera los límites del recinto ferial, llegando a la comunidad local y a los pacientes reumáticos. Imaginamos módulos de atención y programas educativos que permitan difundir el conocimiento y crear conciencia sobre las enfermedades reumáticas.

Fue en ese almuerzo exquisito, deleitándonos con los sabores de la cocina local, cuando confirmamos con plenitud que nuestra insistencia en que Barranquilla fuera la sede de PANLAR no era simplemente un capricho personal. Estábamos convencidos de que esta ciudad podía brindar el escenario perfecto para el congreso y que se convertiría en un lugar donde la reumatología panamericana seguirá floreciendo. Barranquilla era mucho más que una opción. Era el lugar donde PANLAR podría establecer un vínculo sólido con la ciudad, la comunidad  y dejar un legado significativo.

Con nuestros corazones llenos de emoción y nuestra mente repleta de visiones transformadoras, nos retiramos para adentrarnos en la última tarde de nuestra visita. Mientras continuamos nuestros recorridos por la ciudad, entablamos sin parar conversaciones adicionales que buscaban afinar los detalles de las experiencias que aguardaban a los participantes durante el congreso. Desde el impresionante pabellón de cristal hasta la histórica plaza de la aduana, pasando por el sereno jardín del río, la majestuosa intendencia fluvial y la misteriosa cueva, cada lugar visitado nos revelaba un potencial único para acoger eventos que dejarían huella en la reumatología panamericana.

Con cada palabra compartida, nos llenábamos de certeza y entusiasmo. Barranquilla nos había conquistado por completo, y estábamos decididos a convertir nuestra visión en una realidad tangible. En la noche, nos despedimos con la determinación de materializar nuestras ideas y dejar una huella duradera en la reumatología panamericana. Estábamos listos para abrir las puertas a un evento que cambiaría vidas, consolidando a Barranquilla como un faro de conocimiento y esperanza en el mundo de la reumatología.

Así concluyó nuestro tercer día en Barranquilla, lleno de inspiración y una visión compartida que nos impulsaba hacia adelante, listos para escribir un nuevo capítulo en la historia de la reumatología panamericana.

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